TRABAJO ANUAL
La paz empieza por cada uno de nosotros
Podemos considerar que la paz es uno de los bienes más preciados de la humanidad. Si revisamos en la historia de la humanidad, podemos ver constantes episodios de guerra y violencia que persisten hasta el día de hoy y nos hacen preguntar si en realidad la humanidad como tal ha evolucionado, o simplemente se han camuflado los actos de violencia y barbarie bajo nuevos ropajes políticos o ideológicos. Solo basta prender la radio o la televisión para darnos cuentas de los conflictos que a diario se suceden en todos los ámbitos de la vida humana.
La paz entonces se convierte en el anhelo de toda la humanidad, en el bien que por lógica debería ser el estado ideal de todos, pero que se ve quebrantado por las acciones y actitudes que en diferentes magnitudes tenemos todos los seres humanos; de ahí que la responsabilidad de la paz no sea un asunto de grandes colectivos sino también una responsabilidad desde lo individual. Entre más influencia y poder tiene una persona, más debe ser su nivel de conciencia sobre la responsabilidad que ejerce para mantener la paz en su campo de influencia.
Desde la perspectiva de nuestro trabajo espiritual, trabajamos por la evolución de la humanidad y, en consecuencia, ello nos debe llevar a trabajar por la paz. Entendida como la necesidad de ser honestos, justos y solidarios con nosotros mismos en primer lugar, para luego ver al otro que esta más cercano a mí y de esa manera seguir ampliando el nivel de influencia. No vamos a llegar a influenciar a toda la humanidad de forma directa, pero ese trabajo en nuestro entorno inmediato es la clave.
¿Como sabemos si estamos logrando trabajar por la paz? Revisando la calidad de nuestras relaciones. Y cuando hablamos de relaciones no solo son las que tenemos con las personas que nos rodean, si no, tal y como se registra en el curso “El Arte de Vivir la Relación”, son las relaciones con el entorno ambiental, laboral, familiar y de amigos, pero sobre todo, la relación con nosotros mismos, nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, quizás son los más claves para trabajar, ya que es allí desde dónde se generan las principales actitudes y los actos de discordia o falta de empatía que nos llevan a crear malestar; a veces interno, con nosotros mismos y a veces con el entorno y las demás personas.
Tener claridad en nuestra vocación y una recta intención de realizar nuestro trabajo espiritual, con todo lo que conlleva que generalmente implica la lucha contra la corriente colectiva, es fundamental para poder realizar un aporte que llegue a impactar de manera precisa y permanente nuestras relaciones. Es aquí donde la actitud de renuncia cobra más valor y nos permite fluir con la vida, sabiendo cuál es el trabajo que debemos realizar, pero sin esperar nada a cambio, salvo la paz personal que podamos lograr, lo demás es añadidura.
Carlos Mario Arroyave Álvarez
Caballero 4 Patrocinado Tabla 156 de Bello
TRABAJO ANUAL 2024
TRABAJAR POR LA PAZ DEL MUNDO
En el imaginario colectivo, la paz social representa un estado de máxima prosperidad, donde la base es la tolerancia. Para conseguirlo, sin embargo, hace falta mucho trabajo. En este artículo te compartimos algunas formas de fomentar la paz en tu sociedad.
A continuación, te presentamos 10 claves que te ayudarán a instaurar la paz en tu sociedad.
Conócete a ti mismo
No podemos pretender cambiar nuestro entorno si, de inicio, no tenemos una noción clara de quiénes somos. En particular, saber qué nos motiva a comportarnos de cierta forma o a adoptar ciertas causas es fundamental.
Y es que el autoconocimiento nos permite identificar cuáles son nuestras virtudes y aptitudes. De este modo, podemos explotarlas en pro de la contribución comunitaria. O, por el contrario, reconocer nuestras áreas de oportunidad y trabajar en ellas.
Transforma los conflictos en oportunidades
Muchas comunidades pequeñas, dígase vecindarios o familias grandes, consideran encontrarse en un estado de paz inamovible. Lo que pasa, en muchos casos, es que los problemas no son visibles porque nadie se ha atrevido a abordarlos apropiadamente.
Así pues, no pienses en los conflictos como el fin de una era: piénsalos como el inicio de una transformación. Aprovecha esos desacuerdos o crisis para plantear soluciones. Incentiva el trabajo en equipo, la inventiva, la creatividad y la disciplina.
- Sé empático
Detrás de toda paz, existe una base: la empatía. Y es que de ella parten el resto de prácticas que permiten una sociedad próspera. Al practicar la empatía a gran escala contagiamos a otras personas, motivándolas a interesarse por el prójimo.
Por ejemplo, ¿recuerdas las compras de pánico de inicios de la pandemia? Esto fue una muestra de la crisis de empatía a la que se enfrenta nuestra sociedad. De haber pensado en otros, habríamos procurado el abasto para todos, y no sólo el propio.
- Respeta la diversidad
Las redes sociales han contribuido a una interconexión social sin precedentes. Hoy día, tenemos acceso a perspectivas, estilos de vida e información tan diversos como ni siquiera podemos imaginar. Desafortunadamente, esto también ha generado incomprensión.
Por definición, los crímenes de odio son ofensas motivadas por odio o prejuicios del agresor. Estos pueden encontrar razón en la raza, la religión, la discapacidad, la orientación sexual o la identidad de género. Éstos constituyen una problemática de nuestros tiempos.
En nuestra labor por instaurar y promover la paz, hace falta reconocer nuestras diferencias y no ignorarlas: nombrarlas, investigar en torno a ellas, deconstruir nociones sesgadas y trabajar continuamente en nuestras actitudes hacia éstas.
Educa con valores
No es secreto que nuestras buenas acciones tienen repercusión y que, en mayor o menor medida, todos dejamos atrás un legado. La mayor prueba de ello la encontramos en nuestra descendencia: nuestros hijos e hijas, sobrinos y sobrinas, estudiantes, nietos, etc.
Al educar con conciencia de los valores imprescindibles para una sociedad garantizamos la expansión de la empatía y la solidaridad. Tras nuestra partida, relegamos la tarea de mantener la paz a aquellos y aquellas quienes quedan en el mundo.
No reprimas tus sentimientos
¿Te ha pasado que has lastimado a alguien pese a lo mucho que esa persona significa para ti? ¿O has dicho algo que en realidad no querías decir? Todo esto puede deberse a distintos factores, donde uno de los más comunes es haber reprimido tus sentimientos desde niño.
Estos comportamientos, sumados a episodios de ansiedad o arranques de ira, pueden tener un punto de partida común. Lo importante es reconocer estos problemas y animarnos a acudir a terapia, bien psicológica, o bien, psiquiátrica, según sea el caso.
Recordemos que una de las claves más importantes para convivir pacíficamente es la salud mental. Después de todo, no podemos dar lo mejor de nosotros a otros, si no somos capaces de cuidar de nosotros mismos.
Cuida el planeta
Por supuesto, practicar la paz no termina donde se encuentra el último ser humano. La convivencia pacífica abarca al resto de habitantes de nuestro ecosistema, tal cual son la flora y la fauna. Recordemos que todos son necesarios para el equilibrio natural.
Esto no implica que todas y todos debemos ser entusiastas de los animales o las plantas. Todos provenimos de distintos entornos y nuestra actitud hacia ambos puede variar. Sin embargo, el respeto hacia ellos debe ser fundamental en nuestro comportamiento.
- Reconoce tus errores
Dicen que las dos frases que menos acostumbrados estamos a compartir son: “lo siento” y “me equivoqué”, y es cierto. Un mundo que nos impulsa a la competitividad y la autosuperación, nos ha hecho incapaces de reconocer nuestros errores
¿Cuánto del mundo cambiaría si fuéramos más proclives a sentarnos y escuchar en lugar de presentar nuestras opiniones a viva voz? No vuelvas de tu realidad una competencia por ver quién tiene la razón. En ocasiones, es necesario aceptar que no somos perfectos.
Haz un compromiso
Finalmente, para conseguir un mundo donde la paz sea la norma, lo ideal es que cada quien encuentre una causa. Un compromiso individual donde deposite todo su interés genuino y sepa contribuir de la manera que mejor se le acomode.
Compromisos así podemos encontrarlos en nuestra realidad diaria, en cualquier lugar: el trabajo, el medio ambiente, los animales, la educación, las personas inmigrantes, las diversidades sexogenéricas, las personas con discapacidad, etc. Todo vale para hacer el bien.
Actualmente, nos encontramos viviendo en un entorno donde predomina lo imprevisible y lo transitorio. Donde la saturación de información nos predispone al desentendimiento. Por lo tanto, hace falta mantenernos activos en la promoción constante de la paz.
Si el Hij@ de Cafh desea promover la paz necesariamente su vida interior debe expresar ese estado, por eso es importante la meditación, la introspección, el acto contrario, porque muchas veces deseamos cambiar, pero siempre repetimos las mismas experiencias y es imprescindible la participación con todos los seres para entregar ese desenvolvimiento individual como un bien para la humanidad.
Las relaciones interpersonales que construimos a diario son un reflejo de esa paz que queremos entregar al mundo, si nuestras relaciones son conflictivas o de indiferencia hacia el otro, lo que estamos haciendo es contribuir a que en el mundo haya mas violencia, por eso trabajamos por vivir en una relación de armonía con los seres que nos rodean y con el medio ambiente.
Cuando nos quejamos o criticamos una experiencia que tenemos que nos resulta conflictiva o no muy placentera, nos estamos dejando quitar esa paz interior que deberíamos cultivar a cada momento, el pelear contra las situaciones que nos suceden a diario solo genera enemistad y una pérdida de energía que agota nuestro cuerpo y no nos permite contemplar la enseñanza que nos traen estos momentos.
Debemos vivir con humildad para aceptar todas las situaciones que sobrevienen en nuestra vida y que en muchos casos no podemos cambiar, pero si podemos afrontarlas con amor y empatía y de esta manera generamos en nuestra vida y la de nuestros semejantes un circulo virtuoso de paz.
Caballero 2 César Augusto Vásquez
Tabla 156 de Patrocinados de Bello
TRABAJO ANUAL 2024
TRABAJAR POR LA PAZ DEL MUNDO
La paz empieza por cada uno de nosotros. ¿Y por qué?
Porque nuestros pensamientos y acciones influyen directamente en nuestro entorno.
La paz interior se relaciona con los demás. Nuestras actitudes y comportamientos
pueden inspirar o desanimar a los que nos rodean.
La paz comienza en nuestros corazones, y también en nuestros sentimientos
y emociones que pueden ser un catalizador para la paz o incrementar el conflicto.
Nuestras elecciones, nuestras palabras y nuestras acciones, pueden calmar o inflamar situaciones y pueden llegar a crear un caos a nivel global.
La responsabilidad personal es clave: es indispensable reconocer y aceptar nuestra parte en los conflictos y trabajar para resolverlos.
¿Cómo podemos ayudar a resolver esa situación?
- Practicando la auto reflexión e introspección.
- Cultivando la empatía y la comprensión hacia los demás
- Aprendiendo a manejar las emociones y conflictos de manera constructiva
- Promoviendo la comunicación abierta y respetuosa
- Buscando soluciones pacíficas en nuestras relaciones y comunidad
Reflexión: la paz no es solo una meta, sino un proceso que comienza
dentro de nosotros mismos, dentro de nuestro corazón.
Dama 6 y 7 María Elena Posada Loaiza
Tabla 156 de Patrocinados de Bello
|
TRABAJO ANUAL 2024
La paz empieza por cada uno de nosotros.
Lograr experimentar la paz, tanto en nuestro entono como en nuestro interior, ha sido siempre uno de los más grandes desafíos para el ser humano.
Pareciera que la humanidad estuviera condenada a perseguir la paz sin encontrarla.
El mundo parece estar diseñado para que, lejos de lograr convivir en paz, el ser humano esté siempre enfrentando graves conflictos sociales, políticos, económicos, religiosos y personales.
Sólo pensar en que hacemos parte de una cadena alimenticia en donde “el pez grande se come al chico”, indica que el diseño de este mundo incluye la violencia para sobrevivir, como un destino del cual no podemos escapar.
¿Por qué? ¿Por cuenta de quiénes? ¿Para qué? ¿Hasta cuándo?
Estas son preguntas que no logramos dilucidar, aún.
Llegar a ser el cambio que queremos ver en el mundo, es la única esperanza, el único sentido que podemos darle a nuestro esfuerzo por lograr la paz interior, para proyectarla a nuestro entorno.
En ese contexto, la benevolencia para con nosotros mismos y para con los demás, es una Fuerza que podemos y debemos desarrollar sin tregua, si queremos perseverar en el esfuerzo.
Aun así, no debemos perder de vista que muchas veces para hacer prevalecer la paz, es necesario cuestionar, enfrentarse, denunciar y hasta luchar para evitar que se instauren injusticias. Así también el Voto de Silencio muchas veces implica alzar la voz en favor de quienes no tienen voz.
Llegar a comprender la dinámica profunda de “la realidad” que nos circunda, es un deber inevitable en favor de la paz, en un mundo donde pocos ejercen la libertad de pensar y de sentir por cuenta propia.
Ser creativo para imaginar y proponer un mundo armonioso, es una necesidad vital del ser humano contemporáneo.
Perseverar en el intento, le da sentido a nuestras vidas.
Dama 1 María Marcela Salcedo Galán
Tabla 156 de Patrocinados de Bello
TRABAJO ANUAL 2024
LA PAZ EMPIEZA POR CADA UNO DE NOSOTROS
Somos humanos en vía de evolución y trascendencia espiritual (Unión Divina).
Para ello tenemos dos instrumentos valiosos como son nuestro cuerpo y nuestra alma, que debemos utilizar para armonizar a través del amor con nuestros semejantes.
Es importante permanecer conscientes y alerta porque a través de nuestro cuerpo y mente podemos agredir y generar conflicto en nuestras relaciones, sean estas familiares, de amistad, trabajo, afectivas, etc.
Son factores de discordia y separatividad las llamadas emociones negativas. Citare entre otras la ira, el engaño, el miedo, la codicia, la envidia, el prejuicio.
Entonces actuemos en consonancia con nuestra armonía, serenidad y coherencia, principios de nuestro desenvolvimiento espiritual.
Utilicemos la gran fuerza unificadora y sanadora del AMOR. Si actuamos siempre y en todas las circunstancias de nuestra vida con Amor, viviremos una vida de excelencia en todas nuestras relaciones.
Seamos entonces conscientes y coherentes con nuestra forma de pensar, sentir y actuar como seres espirituales en el proceso de expansión de nuestra conciencia espiritual.
Recordemos un pensamiento sabio de Gandhi que dice: “Lo que quieras lograr en el mundo, debes primero lograrlo en tu interior.”
La acción individual armoniosa, serena, amorosa y pacífica es factor multiplicador en nuestro entorno, ciudad y nación donde habitemos.
Para terminar, cierro con una recomendación del Maestro Ascendido Confucio a sus discípulos:
“Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Si hay orden en la nación, habrá PAZ EN EL MUNDO.”
Dama 5 Deicy Muñoz
Tabla 156 de Patrocinados de Bello